Eduardo Luna, autor de «Painecur»: «Me interesa que el contenido de mi obra se viralice como una epidemia»

El director y dramaturgo de la compañía Lafamiliateatro, Eduardo Luna, habla de su obra publicada por Cuarto Propio y ganadora de los Premios Literarios del Ministerio de las Culturas, del florecimiento de la dramaturgia chilena a pesar de la inexistencia de escuelas y de su próxima autoría.

Eduardo Luna

Casi 100 funciones, itinerancias por Chile y España, la publicación del texto por Editorial Cuarto Propio, y la obtención de la Mejor Dramaturgia en los Premios Literarios del Ministerio de las Culturas, Las Artes y el Patrimonio 2018.

A dos años de su estreno, la obra “Painecur” suma hitos poco comunes en un teatro como el chileno, donde las pocas compañías existentes se afirman -cuando sus proyectos no son premiados por Fondart- en la convicción de que el teatro es un espacio de resistencia colectivo que supera los proyectos unitarios y la idea de reunirse en torno a una dirección solo cuando existe financiamiento del Estado. Es el caso de Lafamiliateatro (SITIO OFICIAL AQUÍ).

Me es absolutamente necesario decir que hacer compañía es cada vez más un acto de resistencia en el medio teatral local, donde la generación de proyectos supera la idea de recorrer un camino en colectivo para asentar una autoría y un trabajo a largo plazo. Este año cumplimos 15 años desde que fudamos este proyecto y ha coincidido con una consolidación tanto del equipo artístico y de gestión, como de las acciones desplegadas como agrupación. Creo firmemente que la obra es el resultado de la madurez de un grupo de artistas”, dice Eduardo Luna, director de la compañía.

La obra de Luna, publicada por Editorial Cuarto Propio, nace de su investigación sobre José Luis Painecur, un niño mapuche lafkenche que fue sacrificado en 1960 mediante un rito a cargo de una machi, para contener las fuerzas de la naturaleza: el terremoto más grande del que se tenga registro en la historia. La ficción dispone a un grupo de cuatro estudiantes de derecho que deben presentar un examen de Clínica Jurídica y escogen este caso. Con los escasos antecedentes de que disponen, deben conjeturar sobre la decisión del juez de la época, enfrentándose con sus propios prejuicios culturales y sociales.

-¿Por qué decidiste utilizar, en este acercamiento a la cultura mapuche, un dispositivo profundamente huinca (el sistema judicial). ¿Crees que en ese contrapunto está la clave de «Painecur»?

-Cuando me encontré con el caso, desde el primer momento pensé que esta no debía ser una obra reconstructiva de los hechos que ocurrieron en 1960, sino más bien, un material de reflexión contemporánea. Los detalles del proceso judicial que se realizó en Nueva Imperial se presentan como un enigma, puesto que en extrañas circunstancias se perdió el fallo que dio como resultado la libertad de Juana Namuncura, la Machi que llevó a cabo el nguillatún de sacrificio. Ese solo detalle me condujo a pensar en una anécdota relacionada con el mundo del Derecho, pero con un imaginario transversal a cada uno de nosotros: el desarrollo de un trabajo grupal de examen, donde además se instalara una proyección de futuro del poder judicial en relación a los pueblos originarios que habitan el territorio chileno. Probablemente, a propósito de esa experiencia conocida, hemos logrado que el público se identifique, para luego experimentar una suerte de interpelación sobre cuál es su lugar en la historia que proponemos. Creo que esa es la clave de la obra, interpela profundamente a las y los chilenos.

-¿Cuál es el valor de haber publicado esta obra, premiada por el Ministerio de las Culturas?

-Pienso que “Painecur” da cuenta de Chile, de sus prejuicios y contradicciones para asumir una identidad surgida del conservadurismo y clasismo propio de la Colonia. La obra podría constituirse como una reflexión sobre nuestro estado actual y la urgente necesidad de transgredir los patrones heredados. No podemos avanzar si no reconocemos lo que nos antecede culturalmente y por lo mismo, la obra es precisamente un portal hacia un entendimiento que hemos rechazado históricamente. En este contexto, el que se haya publicado a través de Cuarto Propio, asegura la circulación del texto y de las ideas, más allá de la circulación de la obra escénica. Para mi como artista, independiente de los soportes de presentación de una obra, me interesa que su contenido se viralice como una epidemia, para instalar diálogos que creo necesarios establecer como sociedad.

-También publicaste “La Imposibilidad del Silencio” (2017), una compilación de tus obras por Cuarto Propio, algo que es cada vez más común en el teatro chileno ¿Cuál es tu visión sobre la publicación de dramaturgia chilena?

-Entre los años 2012 y 2018 fui uno de los directores del Festival Internacional Santiago Off, lo que me permitió ser testigo privilegiado de los procesos que han experimentado diversos autores/as. En Chile, a pesar de no contar con escuelas formales de dramaturgia, existe un talento que ha logrado fomentarse a partir de diversos programas e instancias, otorgándole fuerza a un movimiento de dramaturgos/as con espesor, profundidad y lucidez para tratar nuestro contexto, logrando proyectar reflexiones cada vez más complejas y necesarias. Es decir, gozamos de muy buena salud, tanto así que cada año es más común la circulación de nuestra dramaturgia por los mercados de artes escénicas más importantes del mundo y por lo mismo, la consecuencia natural es que la cantidad de publicaciones dramatúrgicas haya aumentado considerablemente en los últimos años.

-¿Qué expectativas tienes para una obra que ya ha tenido exitosas temporadas, premiada, publicada y con gira internacional?

-Al interior de la compañía estamos trabajando fuertemente para potenciar la internacionalización de la obra. En este sentido, una de las acciones fue precisamente la gira a España, que contempló nuestra presencia en un mercado de las artes, donde a través de la relación con diversos espacios y festivales, pudimos proyectar circulaciones para el año 2020 a Colombia, España y Uruguay.  Sin embargo, el problema, tanto para nosotros como para una serie de compañías chilenas que están en este mismo proceso, es la aún incipiente respuesta del Ministerio de las Culturas en la implementación de instrumentos que fomenten de manera efectiva la internacionalización de las artes escéncas. Desde la vereda de la independencia institucional, no nos quedan más instrumentos que la constante postulación a fondos concursables tales como ventanilla abierta y Dirac (del Ministerio de relaciones exteriores). Ante el precario estado de cosas, ya hemos propuesto un trabajo donde la unidad internacional del MINCAP, la macro área de artes escénicas, ProChile y Dirac puedan establecer puentes de colaboración.Mientras tanto, continuaremos trabajando para abrir cada vez más puertas en el mundo para el teatro chileno.

¿De qué se trata el próximo proyecto de «Lafamiliateatro»?

-Estamos trabajando en co-producción con el Teatro Finis Terrae y la colaboración del Centro Cultural de Lo Prado, para estrenar en mayo del próximo año un montaje que hemos titulado “Mauro”. La obra surge de una investigación a propósito de las consecuencias ambientales, arqueológicas, antropológicas y sociales tras la concepción e implementación del proyecto de construcción del tranque de relaves más grande de Latinoamérica en el fundo El Mauro -en el corazón del valle del Choapa- por parte de Minera Los Pelambres. Durante los años en que se ha suscitado el conflicto, desde 2001 hasta la actualidad, Pelambres ha extorsionado a dirigentes, políticos, representantes de instituciones de gobierno, medios de comunicación, incluso a la comunidad no organizada de Caimanes, destruyendo toda iniciativa que confronte los fines que persigue. En la obra, tras 9 años desde que ocurrió la primera huelga de hambre y en los que tanto la comunidad como el territorio han quedado en la absoluta indefensión, debido a la protección de los intereses privados por parte del Estado y tras el anuncio de la construcción de 4 nuevos tranques de relaves, el fuego de la lucha vuelve a avivarse en un pequeño grupo de ex maurinos, quienes con la idea de terminar lo que comenzó en las tierras que perdieron, deciden iniciar una nueva huelga de hambre, esta vez convencidos de que el sacrificio del cuerpo debe ser llevado hasta las últimas consecuencias.

-¿Esperan publicar “Mauro” también?

-Esperamos que Cuarto Propio nuevamente colabore con nosotros para llevarlo a cabo. Estamos felices de la recepción de nuestros textos en distintos puntos del país, así que esperamos seguir creciendo al alero de la editorial.

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